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Earvin y Larry

by Fernando Cruz Bello on 29 agosto 2010

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Allá por los años ochenta (buf que lejos quedan) yo era un crío que flipaba con la NBA. Todas las meses esperaba a que saliera la revista “nuevo basket” para poder ver las fotos de esos tipos que para mi eran como superhéroes . Unos años más tarde, televisión española con el gran Ramón Trecet, se atrevió a emitir partidos de la NBA y aquellos héroes de las fotografías tomaron movimiento: ¡Cómo jugaban! ¡Qué cosas eran capaces de hacer dentro de una cancha!.
Por encima de todos había dos jugadores especiales: Larry Bird y Earvin Magic Johnson. Eran especiales por su diferencia y enormes ganas de competir y ganar. El deporte crece con las grandes rivalidades: Madrid-Barça, Cram-Ovett, Nadal-Federer…. y esta es una de las más grandes.
Ha pasado el tiempo y ese crío de los 80 sigue disfrutando con  la NBA. Hoy, leyendo este artículo en el blog de Iturriaga, me han venido muchos buenos recuerdos. En el artículo se hace mención a un documental de la HBO sobre Magic y Bird, me ha podido la curiosidad y lo he visto…. ¡Qué grande!
Me ha sorprendido, porque pensaba que lo sabía casí todo de estos dos personajes, pero no es así. Por ejemplo no sabía lo mucho que se odiaban; si, ODIO como suena y en mayúsculas. En sus primeros años eran tan distintos y representaban a mundos tan opuestos; blancos-negros, costa este-costa oeste, celtics-lakers, glamour-obreros, campo-ciudad que no podían por menos que odiarse…….
Bird habla de que al ganar su primer título de la NBA se sentía especialmente bien porque Magic había jugado mal el último partido y sabía que estaría sufriendo… eso le hacia sentir bien.
Eran universos antagónicos chocando en una pista de baloncesto, genios dejados por el cosmos para competir entre ellos…. pero en el fondo no eran tan distintos, sólo querían ganar.
Años más tarde cuando Larry apenas podía aguantar el dolor de espalda en cada partido, Magic era uno de los pocos que le defendía. Cuando Magic contrajo el SIDA y muchos de sus amigos se negaban a jugar con él, Larry fue el que estuvo a su lado el que lo llamó y casi por primera vez en su vida,  casí lloró al hablar de su rival.
Magic y Bird, los dos rivales y enemigos terminaron siendo Earvin y Larry. Para los que vivísteis esa época ya sabéis de los que hablo; para los que no lo hicísteis os recomiendo este documental.

Enlace la documental: link
Enlace a los subtitulos: link

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500 días juntos

by Fernando Cruz Bello on 16 diciembre 2009

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El recuerdo es una droga dura y más si hay sentimientos por en medio. Desde pequeños, todas las historias, novelas y películas que hemos visto o leído,  han ido conformado nuestro arco de referencia al que aspirar, en este complicado mundo de las relaciones.

Pensamos que hay alguien esperándonos en algún sitio y que por algún mágico capricho del destino lo vamos a encontrar. Pues bien la buena noticia es que no sólo hay una persona especial sino muchas y la mala es que no hay “mágicos caprichos del destino” y que no es nada fácil encontrar a una de esas personas “especiales”.

A veces creemos que esa búsqueda ha llegado a su fin pero, lamentablemente la otra persona no esta de acuerdo y todas nuestras esperanzas, deseos y anhelos se vienen abajo. Pero eso no es lo peor; mientras pasa el tiempo, el recuerdo de esa relación se hace más dulce y las aristas y perfiles más duros de la relación pasada,  se van limando. En nuestra memoria queda grabada a fuego una idílica relación que nada tienen que ver con la realidad y que poco a poco se va retroalimentando con nuestro deseo de encontrar a esa persona especial.

Pero la verdad es otra, la verdad es que mientras la otra persona nos ha olvidado, nosotros seguimos alimentando ese insano recuerdo despreciando las oportunidad de encontrar esta vez si, a  esa persona especial que pasa 100 veces a nuestro lado todos los días  y que la bruma del amor perdido nos impide apreciar. Sólo cuando somos capaces de olvidar y mirar hacia el futuro, nuestro corazón nos da una tregua y nos otorga la oportunidad de ser felices de nuevo.

Steve Jobs decía en esta conferencia en la Universidad de Stanford que en la vida los puntos sólo se pueden unir hacia atrás y es verdad. Sólo cuando hemos encontrado a esa persona especial o hemos alcanzado algún éxito, nos damos cuentas de que todos nuestros fracasos anteriores nos han preparado para alcanzar este momento.

Por eso esta película de “500 días juntos” me parece una buena medicina para salir de esa circulo vicioso de la melancolía y el recuerdo que nos impide encontrar un trocito de felicidad.

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