Andres Montes
Decía Nick Hornby en su fantastico libro “Fiebre en las gradas” que se enganchó al futbol porque era el único sitio donde veía a los hombres llorar y es verdad. El deporte es un pequeño microcosmos donde se ensayan las grandezas y miserias de la vida, es una lupa de aumento pegada a la realidad que nos permite llorar o disfrutar como niños, es una oportunidad de sentir con la intesidad de esos locos bajitos.
Andrés Montes era un periodista radiofónico que en un tiempo (la década de los 80 y 90) donde el deporte era más bien cutre, gris y permanentemente enfadado, descubrió para muchos (incluido yo) su lado más divertido y lúdico.
Los jugadores ya no se llamaban Herreros o Winslow, sino Alberto “Caviar” Herreros o Ricky “Maravilla” Winslow. Un partido de la NBA servía para hablar de música con Segurola o crear el “Calabaza’s club” con Antoni Daimiel.
Más tarde cuando se hizo más popular gracias a su fichaje por “la sexta”, el gran publico descubrió que un partido de futbol era fundamentalmente una oportunidad de disfrutar (“Futbol con Fatatas”) que el jugar al primer toque era “tiki-taka” y que la vida al fin y al cabo puede ser maravillosa cuando se está entre amigos y se disfruta de un partido.
En la escena final de la película Ojos Negros de Nikita Mihailkov, uno de los personajes: Vsevolod Larionov dice:
Pasarán los años, nosotros nos iremos y después toda la gente que conocimos, incluso este barco desparecerá. Las aguas de este río se secarán y con el todo lo que conocimos, pero quedará algo: todo el bien y el mal que hayamos hecho durante nuestra vida
Vsevolod Larionov me recuerda un poco a Andrés Montes y muy bien pudiera ser el presidente del “calabaza´s club”; pero sobre todo, creo en esas palabras del personaje. Andrés ha dejado mucho bien, nos ha dejado ese sentido lúdico de la vidad y el deporte, ese sentido de gourmet a la búsqueda de exquisiteces, ya sea en una comida, en una canción, o en un partido de baloncesto a las tres de la mañana.
Andrés, hoy el día parece un poquito más gris y triste, pero en tu honor volveré a ver las finales de la NBA del 98 entre los Bulls y las Jazz narradas por tí, cuando el más grande demostró lo que se puede hacer en una cancha de baloncesto, porque al fin y al cabo, La vida puede ser maravillosa.
Descanse en paz.
ACTUALIZACIÓN:
Algunas reacciones a la noticia:
Segurola, habla de él en Marca
Pau Gasol lo comenta en su web
Iturriaga habla en el País
Antoni Daimiel habla en Marca
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