La historia con minúsculas

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Los pueblos que no recuerdan su historia estan condenados a repetirla

o:

dominar el pasado para dominar el presente

Son frases que de tanto usarlas pierden el significado, pero son terriblemente ciertas.

El presente no sólo se explica desde el pasado, pero desde luego es el factor clave y hay sitios donde eso es más cierto, o por lo menos está más presente; Albarracín es uno de esos sitios, hasta tal punto que parece que allí todo es historia. Las calles, los edificios, el paisaje, tienen una especial carga de solemnidad, como de historia destilada en trocitos de realidad.

Pero la historia no son sólo grandes nombres y fechas a recordar; en la guerra civil mi abuelo era el conductor de la línea de autobuses entre Teruel y Albarracín y tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino de una bala perdida. Después de 2 días murió y fué enterrado a espaldas de la catedral en una fosa común, un muerto más de una de tantas guerras, una minúscula en la gran historia, pero que afectó de manera perdurable a la historia de mi familia.

Piedras, paisaje, recuerdos, gentes, historia, condensados en una pequeña porción de terreno, abrazada por el río Guadalaviar.

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Acerca de Fernando Cruz Bello

Cuarentaypocos, aprendiz de todo y experto en nada. Algún día me gustaría saber algo sobre las nuevas tecnologías en el ámbito de la docencia, que Jonathan Ive me pidiera consejo cada vez que saca un nuevo producto, hablar sobre deporte con Santi Segurola y escribir la mitad de bien que Enric Gonzalez. Otros sueños como jugar algún partido importante con los Lakers o el Madrid, los he dejado apartados momentáneamente.

2 pensamientos en “La historia con minúsculas

  1. Juan Antonio

    He visto las imágenes que grabaste recientemente en Albarracín. El sol que acompaña tu voz es el horizonte cercano de ese homenaje que tu abuelo (que también, ya lo sabes, es un poco mío) recibe de su nieto. Sé que sabes que las balas nunca se pierden, que siempre encuentran un cuerpo que derrotar y una familia que anochecer, pero también sé que sabes que la memoria de los nuestros es nuestra más limpia oración. Un abrazo.

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    1. admin Autor

      Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que fué emocionante el recorrer Albarracín y pensar que lo que ahora es un lugar lleno de paz y que sirve para que los turistas descansen, fué el escenario de una guerra. Se hace dificil imaginar que ese es el lugar donde murió el abuelo que nunca conocí.
      Yo me emocioné, pero cuando llamé a mi madre para contarle donde estaba, !imagínate¡.
      Para primavera haremos unna excursión familiar por aquellas tierras.

      Responder

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